edit this page - page history - about editing

your first entry


Donde menos te la esperas, salta la liebre.

Por tanto, podemos darnos cuenta en qué consiste ponernos un sombrero determinado, que aunque imaginario permite que tengamos una actitud o rol diferente. El título es “Pensamiento Productivo: Seis Sombrero Para Pensar?, por tanto son seis roles o actitudes diferentes, que se presentan en tres dicotomías o contradicciones que mostramos a continuación: Datos y hechos puros. El color blanco denota neutralidad, y de eso se trata. Cuando nos ponemos imaginariamente este sombrero, debemos presentar información que puede ser numérica, cualitativa o hechos verificados o que nos han informado aunque no lo hayamos verificado. ¿Comprendería esto él mismo, el más listo de todos los que han practicado jamás el engaño de sí mismo? ¿Se lo confesaría, por último, en la sabiduría del valor con que enfrentó la muerte?... Sócrates quería morir: no fue Atenas, sino él mismo quien se condenó a beber la cicuta; obligó a Atenas a condenarlo a bebérsela... “Sócrates no es un médico-murmuró para sus adentros-; únicamente la muerte es un médico... Sócrates mismo sólo ha estado enfermo durante largo tiempo...? ¿Me preguntan ustedes cuáles son los distintos rasgos que caracterizan a los filósofos...? Por ejemplo, su falta de sentido histórico, su odio a la misma noción del devenir, su mentalidad egipcíaca. Creen honrar una cosa si la desprenden de sus conexiones históricas, sub specie aeterni; si la dejan hecha una momia. Todo cuanto los filósofos han venido manipulando desde hace milenios eran momias conceptuales; ninguna realidad salía viva de sus manos. Matan y disecan esos idólatras de los conceptos cuanto adoran; constituyen un peligro mortal para todo lo adorado. La muerte, la mudanza y la vejez, no menos que la reproducción y el crecimiento, son para ellos objeciones y aun refutaciones. Lo que es, no deviene; lo que deviene, no es... Pues bien, todos ellos creen, incluso con desesperación, en el Ser. Mas como no lo aprehenden, buscan razones que expliquen por qué les es escamoteado. “El que no percibamos el Ser debe obedecer a una ficción, a un engaño; ¿dónde está el engañador?? “¡Ya hemos dado con él!', exclaman contentos. “¡Es la sensualidad! Los sentidos, que también, por lo demás, son tan inmorales, nos engañan sobre el mundo verdadero. Moraleja: hay que emanciparse del engaño de los sentidos, del devenir, de la historia, de la mentira; la historia no es más que fe en los sentidos, en la mentira. Moraleja: hay que decir no a todo cuanto da crédito a los sentidos, a toda la restante humanidad; todo esto es “vulgo?. ¡Hay que ser filósofo, momia; representar el monótono-teísmo con una mímica de sepulturero! ¡Y repudiar, sobre todo, el cuerpo, esa deplorable idea fija de los sentidos! ¡Plagado de todas las faltas de la lógica, refutado; más aún: imposible, aunque tenga la osadía de pretender ser una cosa real! ...? Exceptúo con profunda veneración el nombre de Heráclito. En tanto que los demás filósofos rechazaban el testimonio de los sentidos porque éstos mostraban multiplicidad y mudanza, él rechazó su testimonio porque mostraban las cosas dotadas de los atributos de la duración y la unidad. También Heráclito fue injusto con los sentidos. Éstos no mienten, ni como creyeron los eleáticos ni como creyó él; no mienten, sencillamente. Lo que hacemos de su testimonio es obra de la mentira, por ejemplo la de la unidad, la de la objetividad, la de la sustancia, la de la duración... La “razón? es la causa de que falseemos el testimonio de los sentidos. Éstos, en tanto que muestran el nacer y perecer, la mudanza, no mienten... Mas Heráclito siempre tendrá razón con su aserto de que el Ser es una vana ficción. El mundo “aparencial? es el único que existe; el “mundo verdadero?, es pura invención... A propósito de la “conciencia intelectual?. Nada me parece tan raro hoy día como la verdadera hipocresía. Sospecho decididamente que el aire suave de nuestra cultura no conviene a esta planta. La hipocresía es propia de las épocas de fe ardiente, en las que ni aun cuando se estaba forzado a exhibir una fe diferente se renunciaba a la que realmente se alentaba. Hoy día se renuncia a ella, o lo que es aún más corriente, se adopta una segunda fe; en uno y otro caso se es sincero. No cabe duda que en nuestros tiempos son posibles, quiere decir permitidas, quiere decir inofensivas, un número mucho más grande de convicciones que antes. Origínase así la tolerancia hacia sí mismo. La tolerancia hacia sí mismo autoriza a tener varias convicciones; éstas conviven pacíficamente, cuidándose mucho, como hoy en día todo el mundo, de comprometerse. ¿Cómo se compromete uno hoy en día? Adoptando una actitud consecuente. Avanzando imperturbable. Siendo un hombre en el que no caben, por lo menos, cinco interpretaciones diferentes. Siendo-genuino... Temo mucho que algunos vicios estén condenados a extinguirse simplemente porque el hombre moderno es demasiado cómodo e indolente para seguir con ellos. Todo lo malo determinado por una voluntad fuerte, y tal vez no haya nada malo sin fuerza de voluntad, degenera en virtud en nuestro tibio ambiente... Los pocos hipócritas que he conocido imitaban la hipocresía; eran, como hoy en día casi todo el mundo, comediantes. Bello y feo. Nada hay tan condicionado, digamos tan restringido, como nuestro sentimiento de lo bello. Quien pretende concebirlo desligado del goce que el hombre libra del hombre, deja al momento de pisar terreno firme. Lo “bello en sí? es un mero concepto; no es ni siquiera un concepto. En lo bello, el hombre se establece a sí mismo como criterio de perfección; en casos selectos, se adora a sí mismo en lo bello. Una especie no puede por menos de decir sí exclusivamente a sí misma de esta manera. Su instinto más soterrado, el de conservación y expansión del propio ser, irradia aun en tales sublimidades. El hombre cree el mundo mismo colmado de belleza; se olvida que él es la causa. Él lo ha obsequiado con belleza, ¡ay 1, sólo con una belleza muy humana, demasiado humana. En el fondo, el hombre se refleja en las cosas; tiene por bello todo lo que le devuelve su propia imagen. El juicio “bello? es su vanidad genérica... Pues al escéptico bien puede un leve recelo susurrarle al oído: ¿de veras queda embellecido el mundo por el hecho de que el hombre lo tenga por bello? Lo ha humanizado; esto es todo. Mas nada, absolutamente nada, nos autoriza para creer que precisamente el hombre sea el modelo de lo bello. ¿Quién sabe cómo se presenta a los ojos de un juez superior del gusto? ¿Acaso atrevido? ¿Acaso divertido? ¿Acaso un tanto arbitrario?... “Oh Dionisos, divino, ¿por qué me tiras de las orejas??, preguntó Ariadna a su amante filosófico en ocasión de uno de esos célebres diálogos en Naxos. “Es que tus orejas me causan gracia, Ariadna; ¿quizá por qué no son aún más largas?? Respetado maestro: continuamente me asalta el recuerdo de los días de Bayreuth, y las numerosas ensañanzas y experiencias vividas en tan corto espacio de tiempo me abruman cada vez más. Comprendo perfectamente que no se mostrará muy satisfecho con mi estancia, pero esto ya no tiene remedio. Reconozco que yo me doy cuenta de las cosas demasiado tarde; ahora recordando el pasado, surgen sensaciones y pensamientos nuevos que deseo grabar a fuego en mi memoria. Sé muy bien, queridisimo maestro, que una visita como la mía no debe de resultarle muy agradable que digamos, e incluso sería insoportable en algunos momentos. Con frecuencia me decía a mí mismo que era libre e independiente, al menos en apariencia, pero en vano. En fin, le ruego me considere uno de sus discípulos que espera con la pluma en la mano y el cuaderno ante sí... He de reconocerlo: cada día que pasa aumenta mi melancolia al darma perfecta cuenta de cuánto me agradaría ayudarle de alguna manera, poder serle útil en algo, pero soy completamente incapaz de ello, y si nisiquiera puedo aportar mi granito de arena para que usted se distraiga y alegre. Estoy al final de mis treinta años: la “mitad de la vida?, decían en esa edad en tiempos del milenio y medio; Dante tenía por entonces la visión de la que habla en las primeras palabras de su poema. Ahora bien llegado a esa “mitad de la vida?, estoy tan “acorralado por la muerte? que me podría llevar en cualquier momento: la índole de mi sufrimiento me inclina a pensar en una muerte súbita, convulsiva (aunque preferiría una muerte lenta y lúcida que me permita hablar con los amigos, debe ser más dolorosa). En este sentido ahora me siento como el último de los patriarcas: pero también porque he realizado la obra de mi vida. Lo sé, derramé una gran gota de aceita que no podrá ser olvidada. En el fondo, ya hice la prueba de mi consideración a la vida: muchos la harán todavía. Hasta esta mismo instante mi ánimo no ha flaqueado bajo los sufrimientos persistentes, me parece que los siento de manera más serena y condescendiente que durante toda mi vida anterior: ¿a quién tendría que atribuir esta acción que me ha fortificado y mejorado? No a mis contemporáneos porque, salvo algunos pocos, todos se mostraron escandalizados y no temieron hacérmelo sentir. Querido amigo, eche una ojeada a este último manuscrito sólo para ver si hay rastros de sufrimiento y de opresión: no creo que los encuentre y mi suposición es ya un signo de que esas consideraciones necesariamente entrañan fuerzas, y no impotencia y cansancio, que es lo que buscarán quienes me atacan. No iré a verlo, a pesar de la insistencia de Overbeck y de mi hermana: es un estado en el que me parece más apropiado estar cerca de mi madre, del país natal y de los recuerdos de infancia. Pero no lo tome como una decisión definitiva e irrevocable. Es necesario que un enfermo pueda hacer y modificar sus planes de acuerdo con el tamaño variable de su esperanza. Acabo de terminar mi programa estival: tres semanas a media altura (en los prados), tres meses en Engadine, el tercero en las aguas de Saint-Moritz, cuyo mejor efecto se debe sentir en el transcurso del invierno. Me sentó bien la ejecución del programa: ¡no fue fácil! La renuncia a todas las cosas -falto de amigos y de cualquier contacto, sin poder leer libros; todo arte estaba lejos de mí; un cuartito con una cama, alimentación de asceta (que por otra parte es lo que necesitaba; nada de empacho durante todo el verano!) -esta renuncia sería absoluta si no continuara ligado a mis pensamientos (¿qué debía hacer por otra parte?), ciertamente lo más nocivo para mi cabeza -aún no sé como podría haberlo evitado. Es bastante -para este invierno el programa será relajarme, descansar de mis pensamientos -lo que no ha sucedido en años. Este invierno, vestido de la forma más miserable, asistí dos veces seguidas a mi propio entierro; la primera vez como el Conde Robilant (no, éste es mi hijo, yo soy Carlos Alberto, infiel a mi naturaleza), pero yo mismo era Antonelli. Querido catedrático, debiera ver este edificio; como no tengo ninguna experiencia en las cosas que he creado, le corresponde a usted ejercer cualquier tipo de crítica, [le] estaría agradecido, sin que pueda prometer sacar de ella algún provecho. Nosotros los artistas no podemos ser instruidos. Hoy me he regalado el espectáculo de una opereta -genialmente morisca, en esta ocasión también constaté con placer que tanto Moscú como Roma son realidades grandiosas. Vea que hasta el paisaje no carece de talento. Reflexione, tendremos bellas, bellas charlas, Turín no está tan lejos, ningún deber profesional serio se impone por el momento, nos tomaríamos un vaso de Veltiner. El desaliño es la vestimenta de rigor:

Estar hasta la cocorota de alguien.

Ya el modo toscamente empírico con que comienza la investiga­ci6n en A. Smith introduce la confusión: “Existen dos maneras di­ferentes de emplear el capital para que rinda al inversionista un ingreso o beneficio? (La riqueza de las naciones, libro II, cap. I, p. 252, ed. FCE, 1958). Masajes eróticos en Barcelona Sin embargo, la permanencia del capital–dinero en su estado de dinero aparece en ambos casos como el resultado de un movimiento interrumpido, ya sea con arreglo a su fin o en contra de él, voluntaria o involuntariamente, conforme a su función o en contra de ella. Masajes eróticos en BCN Ricardo va ya bastante más allá que A. Smith. Basa su concepción de la plusvalía en una nueva teoría del valor, que aunque aparecía ya como un conato en A. Smith se perdía nuevamente entre los desenvolvimientos de este autor y que habría de constituir, el punto de partida de toda la ciencia económica posterior. De la determinación del valor de la mercancía por la cantidad de trabajo materializado en ella, deriva Ricardo la distribución entre obrero y capitalista de la cantidad de valor añadida a las matearías primas por el trabajo, su división en salario y ganancia (es decir, aquí, plusvalía). Demuestra que el valor de las mercancías es siempre el mismo, por mucho que cambie la proporción entre estas dos partes; ley a la que sólo admite excepciones aisladas. Establece, incluso, algunas leyes fundamentales acerca de la proporción inversa entre el salario y la plusvalía (concebida bajo la forma de ganancia), aunque en una formulación demasiado general (Marx, El Capital, I, cap. XV, I) [435–438], y demuestra la renta del suelo como un remanente que en determinadas circunstancias se desprende de la ganancia. Rodbertus no se remonta por encima de Ricardo en ninguno de estos dos puntos. Las contradicciones internas de la teoría de Ricardo, que condujeron al fracaso a su escuela, pasaron completamente inadvertidas para Rodbertus o sólo sirvieron para inducirle (Zur Erkenntniss, etc., p. 130), a reivindicaciones utópicas, y no a soluciones económicas. Masajes eróticos Por consiguiente, en todos estos casos, el tiempo de producción del capital desembolsado se compone de dos períodos: uno, durante el cual el capital permanece en el proceso de trabajo, y otro, en que su modalidad de existencia –el producto aún no acabado–se confía a la acción de procesos naturales fuera de la órbita del proceso de trabajo. El hecho de que, a veces, estos dos períodos de tiempo se entrecrucen y desplacen el uno al otro no modifica para nada los términos del problema. Aquí, el período de trabajo y el período de producción no coinciden. El período de producción dura más que el período de trabajo. Pero el producto no queda terminado, no madura, no puede, por tanto, abandonar la forma de capital productivo para convertirse en la de capital–mercancias, hasta que no sale del período de producción. Su período de rotación se prolonga también, por tanto, según la duración del período de producción no consistente en tiempo de trabajo. Cuando el tiempo de producción que excede del tiempo de trabajo no responde a una ley natural inconmovible, como ocurre con la maduración del trigo, el crecimiento del roble, etc., el período de rotación puede acortarse en mayor o menor medida abreviando artificialmente el tiempo de producción. Así, por ejemplo, mediante la introducción del blanqueado químico en vez del blanqueado por el sol, mediante el empleo de aparatos secadores más eficaces en los procesos de secado, etc. En la industria de los curtidos, donde la acción del tanino sobre las pieles con el procedimiento antiguo duraba de seis a die­ciocho meses, con los nuevos métodos, mediante el empleo de la bomba de aire, el proceso ha quedado reducido a dos meses. (J. G. Courcelle–Seneuil, Traité théorique et pratique des entreprises indus­trielles, etc. París, 1857, 2° ed.) Pero el ejemplo más importante de la aceleración artificial del simple tiempo de producción absorbido por procesos naturales, lo tenemos en la historia de la producción siderúrgica, y principalmente en la transformación de mineral de hierro en acero durante los últimos cien años, desde el descubrimiento de la pudelación hacía 1780 hasta el moderno proceso Besse­mer y los modernísimos procedimientos empleados desde entonces. Todo esto ha contribuido a acelerar enormemente el tiempo de pro­ducción, incrementando también, en la misma medida, la inversión de capital fijo. Barcelona chicas
Pero D' como D + d, 500 libras esterlinas equivalentes a 422 libras esterlinas de capital desembolsado más un incremento de 78 libras esterlinas representa, al mismo tiempo, una relación cualitativa, aunque ésta sólo exista como relación entre las partes de una suma de nombre idéntico, es decir, como relación cuantitativa. D, el capital desembolsado, que vuelve a presentarse bajo su forma primitiva (422 libras esterlinas), existe ahora como capital realizado. No sólo se ha conservado, sino que, además, se ha realizado como capital, el cual se distingue como tal de d (78 libras esterlinas), que guarda con él la relación de su producto, de su fruto, de un incremento engendrado por él. Se ha realizado como capital, por haberse realizado como un valor que engendra otro valor. D' existe como relación de capital; D ya no aparece simplemente como dinero, sino que funciona expresamente como capital–dinero expresado como valor valorizado, es decir. como valor que tiene la propiedad de valorizarse, de engendrar más valor del que él mismo encierra. D funciona como capital por su relación con otra parte de D' que la aportada por él mismo, producida por él como causa y que es el efecto engendrado por él. Así, D' aparece como una suma de valor diferenciada de por sí, funcionalmente (conceptualmente) distinta por sí misma y que expresa la relación de capital. Putas Madrid Los capitalistas productores de oro poseen en oro todo su producto, tanto la parte de éste que se destina a reponer el capital constante y el variable como la que consiste en plusvalía. Una parte de la plusvalía de la sociedad se halla formada, pues, por oro y no por productos que hayan de convertirse en dinero mediante la circulación. Consiste desde el primer momento en oro y se lanza a la circulación para retirar de ella productos. Lo mismo podemos decir aquí del salario, del capital variable, y de la reposición del capital constante desembolsado. Por tanto, aunque una parte de la clase capitalista lanza a la circulación un valor–mercancías mayor (por la plusvalía) que el capital–dinero por ella desembolsado, otra parte pondrá en circulación un valor–dinero mayor (por la plusvalía) que el valor–mercancias que sustrae constantemente a ella para la producción de oro. Si una parte de los capitalistas retira constantemente de la circulación más dinero del que lanza a ella, la parte que produce oro incorpora a ella, en cambio, constantemente, más dinero del que toma de ella en medios de producción. http://www.girlsvalencia.com La fórmula D–M... P... M'–D' con su resultado D' = D + d envuelve en su forma un engaño, encierra un carácter ilusorio, que nace de la existencia del valor desembolsado y valorizado bajo su forma de equivalente, el dinero. Lo que se destaca no es la valorización del valor, sino la forma–dinero de este proceso, el hecho de que, al final, se extraiga de la circulación más valor en forma de dinero del que primitivamente se desembolsó; es decir, el aumento de la masa de oro y plata perteneciente al capitalista. El llamado sistema monetario no hace más que expresar la forma irracional D–M–D', un movimiento que se opera exclusivamente dentro de la circulación y, por tanto, sólo puede explicar los dos actos: 1) D–M y 2) M–D', alegando que, en el segundo acto, M se vende por encima de su valor y por tanto sustrae a la circulación más dinero del que se había lanzado a ella por medio de su compra. En cambio, la fórmula D–M... P... M'–D', fijada como fórmula exclusiva, sirve de base al sistema mercantil más desarrollado, en el que aparece como elemento necesario no sólo la circulación de mercancías, sino también su producción. Acompañantes de lujo en Barcelona es el interrumpir la circulación del valor–capital desembolsado en forma de dinero. Al convertirse el capital–dinero en capital productivo, el valor del capital reviste una forma natural bajo la cual no puede seguir circulando, sino que tiene que destinarse al consumo, a un consumo productivo. El uso de la fuerza de trabajo, el trabajo, sólo puede realizarse trabajando. El capitalista no puede volver a vender al propio obrero como mercancía porque no es su esclavo y, además, porque sólo ha comprado el uso de su fuerza de trabajo por un determinado tiempo. Y, por otra parte, sólo puede utilizar la fuerza de trabajo haciendo que ésta emplee los medios de producción para crear mercancías. El resultado de la primera fase es, por tanto, el comienzo de la segunda, de la fase productiva del capital. Escorts Ibiza En segundo lugar, por lo que se refiere a la masa de dinero que existe independientemente de esta reposición anual de 500 libras esterlinas, en parte en forma de tesoro y en parte bajo la forma de dinero circulante, la situación es y tiene que ser necesariamente la misma: originariamente, tuvo que comportarse por fuerza como estas 500 libras esterlinas se comportan anualmente. Al final del presente apartado, volveremos sobre este punto. Antes, queremos hacer algunas otras observaciones. masajes relax Madrid Embargado por este estado, uno enriquece todo con su propia plenitud; todo lo que ve y apetece lo ve henchido, pletórico, vigoroso, cargado de fuerza. El hombre ebrio transmuta las cosas, hasta que refle­jan su propio poder, hasta que son reflejos de su pro­pia perfección. Este no poder por menos de transmu­tar las cosas en algo perfecto es a lo que llamamos arte. Incluso todo lo que él no es, se convierte en goce propio; en el arte, el hombre goza de sí mismo como de algo perfecto. Es dable concebir un estado contra­rio, una específica esencia anti-artística del instinto, un modo de ser que empobrece, diluye y atrofia todas las cosas. Y, en efecto, abundan en la historia tales antiartistas, tales famélicos de la vida que por fuerza toman las cosas, las agotan y desnutren. Tal es, ver­bigracia, el caso del cristianismo genuino de Pascal. No se da un cristiano que al mismo tiempo sea artista..., y no se incurra en la puerilidad de alegar el caso de Rafael o de cualquier cristiano homeopático del siglo XIX; Rafael dijo sí e hizo sí, luego no fue un cristiano... putas barcelona
El hecho de que la producción de oro se desplace del país productor a otros países no altera en lo más mínimo la cosa. Una ,parte de la fuerza social de trabajo y de los medios sociales de producción en el país A se convierte en un producto, por ejemplo, lienzo por valor de 500 libras esterlinas, exportado al país B, para comprar allí oro. El capital productivo empleado así en el país A no lanza al mercado de este país mercancías, a diferencia de dinero; para estos efectos, es exactamente lo mismo que si se emplease directamente en la producción de oro. Este producto de A aparece representado por 500 libras esterlinas oro y sólo entra como dinero en la circulación del país A. La parte de la plusvalía social contenida en este producto existe directamente en forma de dinero y para el país A no tiene ninguna otra forma de existencia. Y aunque para los capitalistas que producen el oro sólo una parte del producto represente plusvalía y otra parte se destine a reponer el capital, el problema de cuánto oro de éste, después de cubrir el capital circulante constante, se destina a reponer el capital variable y cuánto representa la plusvalía depende exclusivamente de las proporciones relativas que representen el salario y la plusvalía dentro del valor de las mercancías circulantes. La parte que representa plusvalía se distribuye entre los diversos miembros de la clase capitalista. Aunque la invierten constantemente en el consumo individual, obteniéndola otra vez mediante la venta de nuevos productos –estas compras y ventas son precisamente las que hacen circular entre ellos el dinero necesario para realizar monetariamente la plusvalía–, una parte de la plusvalía social se halla, sin embargo, bajo la forma–dinero, aun cuando en porciones variables, en el bolsillo del capitalista, lo mismo que una parte del salario se halla, por lo menos durante una parte de la semana, bajo forma de dinero, en el bolsillo del obrero. Y esta parte no se halla limitada por la parte de producto oro que forma originalmente la plusvalía de los capitalistas productores de oro, sino, como hemos dicho, por la proporción en que el producto superior de 500 libras esterlinas se distribuye entre capitalistas y obreros y en que el stoch de mercancías circulantes se halla formado por plusvalía y por los demás elementos integrantes del valor. compañia intima en barcelona D + d no son más que una suma de dinero de una determinada cuantía; en nuestro ejemplo, de 500 libras esterlinas. Pero, como resultado del ciclo del capital, como capital en mercancías realizado, esta suma de dinero encierra el valor del capital y la plusvalía; y aquí estos dos factores no aparecen ya mezclados, como en el hilo, sino el uno al lado del otro. Su realización le ha dado a cada uno de ellos forma de dinero independiente. 211/250 del total representan el valor del capital, equivalente a 422 libras esterlinas, y 39/250 la plusvalía: 78 libras esterlinas. Este desdoblamiento, conseguido mediante la realización del capital–mercancías, no tiene solamente el sentido formal de que enseguida, hablaremos, sino que adquiere cierta importancia en el proceso de reproducción del capital, según que d se convierta total o parcialmente en D o no se convierta; es decir, según que siga funcionando o no como parte integrante del valor del capital desembolsado. Pueden también recorrer d y D procesos de circulación totalmente distintos. escort de lujo

Seguirle a alguien la corriente.

Así, por ejemplo, el vino, al salir del lagar, tiene que pasar por un período de fermentación y luego reposar durante algún tiempo, para lograr un cierto grado de perfección. En muchas ramas indus­triales como en la cerámica, el producto necesita someterse a un proceso de secado, o someterse a la acción de ciertos factores que modifican su composición química, como ocurre en el ramo de la tintorería. El trigo de invierno necesita unos nueve meses para ma­durar. El proceso de trabajo que media entre la siembra y la reco­lección es un proceso casi ininterrumpido. En cambio, en la arbo­ricultura, una vez que se terminan la siembra y los trabajos preli­minares necesarios, tienen que pasar a veces cien años antes de que la simiente se convierta en producto terminado, y durante todo este tiempo son relativamente poco importantes las aportaciones de tra­bajo que exige. Chicas alterne Barcelona A. Smith tropieza aquí con la importantísima distinción existente entre los obreros que trabajan en la producción de medios de producción y los que trabajan en la producción directa de medios de consumo. El valor del producto–mercancía de los primeros encierra una parte integrante igual a la suma de los salarios, es decir, al valor de la parte de capital invertida en la compra de fuerza de trabajo; esta parte de valor existe físicamente como una determinada parte alícuota de los medios de producción producidos por estos obreros. El dinero con que se pagan sus salarios constituye, para ellos, una renta, pero su trabajo no crea productos que sean consumibles, ni para ellos mismos ni para otros. Por tanto, estos productos no entran de por sí en la parte del producto anual destinado a alimentar el fondo social de consumo en el que está llamada a realizarse toda “renta neta?. A. Smith se olvida aquí de añadir que lo que dice de los salarios es también aplicable a la parte integrante del valor de los medios de producción que forma, en calidad de plusvalía dividida en las categorías de ganancia y renta del suelo, la renta (de primera mano) del capitalista industrial También estos elementos integrantes del valor existen en forma de medios de producción, de artículos no consumibles; sólo después de convertirse en dinero pueden absorber, con arreglo a su precio, una cantidad de los medios de consumo producido por la segunda clase de obreros y transferidos al fondo individual de consumo de sus poseedores. Con tanta mayor razón hubiera debido comprender A. Smith que la parte de valor de los medios de producción creados anualmente, la cual es igual al valor de los medios de producción que dentro de esta esfera de producción funcionan –es decir, de los medios de producción con que se fabrican otros medios de producción– y representa, por tanto, una parte de valor igual al valor del capital constante invertido aquí, queda excluida en absoluto, no sólo por la forma natural en que existe, sino también por función de capital, de toda parte integrante de valor creadora de renta. Prostitutas de lujo en Barcelona “...La tercera y última de las tres porciones en que se divide naturalmente el stock general de la sociedad es el capital circulante; cuya característica consiste en proporcionar un ingreso o renta con motivo de su circulación o cambio de dueño. Se compone también de cuatro partes. La primera es el dinero... [pero el dinero no es nunca una forma del capital productivo, del capital encuadrado en el proceso de producción. Es siempre, simplemente, una de las for­mas que reviste el capital de su proceso de circulación.] La segunda, el repuesto de provisiones que se halla en poder del carnicero, el ganadero, el labrador... y de cuya venta esperan obtener un be­neficio... La cuarta y última es toda obra acabada y completa, pero que aún permanece en poder del comerciante o del industrial.? Y “la tercera son las materias primas o los productos en proceso de fabricación, que se convierten en vestidos, mobiliario y edificios; y que no habiendo alcanzado su forma definitiva, permanecen to­davía en poder de sus productores, manufactureros, merceros, pañeros, madereros, ebanistas, ensambladores, ladrilleros, etc.? http://www.escortbarcelona.com.es Vino luego, en 1860, el Mines' Inspection Act por el cual se sometían las minas a la inspección de funcionarios públicos nombrados al efecto y se disponía que no pudiesen trabajar en ellas muchachos de edad de 10 a 12 años que no tuvieran un certificado escolar o asistieran a la escuela durante cierto número de horas. Esta ley se quedó en letra muerta, por el número ridículamente pequeño de los inspectores nombrados, sus escasas facultades y otra serie de causas que iremos viendo en detalle. Guia eotica España Por tanto, en la medida en que sus actos y omisiones son una meta función del capital personificado en él con conciencia y voluntad, su consumo privado se le antoja como un robo cometido contra la acumulación de su capital, corno en la contabilidad italiana, en la que los gastos privados figuraban en el “Debe? del capitalista a favor del capital. La acumulación es la conquista del mundo de la riqueza social. A la par con la masa del material humano explotado, dilata los dominios directos e indirectos del capitalista.18 putas marbella Para conocer la vida placentera que llevan los obreros manufactureros de Irlanda, baste un ejemplo: Madrid escorts Los "talleres Cyk1ops de Hierro y Acero", de los señores Cammel et Co. trabajan sobre la misma gran escala que los de los mencionados John Brown et Co. El director gerente habla entregado al comisario del gobierno White su declaración testifical por escrito, pero luego juzgó conveniente hacer desaparecer el texto de la declaración, que le había sido devuelto para revisarlo. No importa, Mr. White tiene buena memoria y recuerda perfectamente que, para los señores Cíclopes, la prohibición del trabajo nocturno de los niños y los jóvenes es "algo imposible: equivaldría a paralizar su fábrica". Y no obstante, la fábrica de estos señores sólo cuenta poco más de un 6 por ciento de jóvenes menores de 18 años y un 1 por ciento nada más de muchachos menores de 13.69

La implantación de una jornada normal de trabajo es el fruto de una lucha multisecular entre capitalistas y obreros. En la historia de esta lucha se destacan dos fases contrapuestas. Compárese, por ejemplo, la legislación fabril inglesa de nuestros días con los estatutos del trabajo que rigieron en Inglaterra desde el siglo XIV hasta la mitad del siglo XVIII.83 Mientras que las modernas leyes fabriles acortan obligatoriamente la jornada, estos estatutos tienden, por el contrario, a alargarla. Cierto es que, comparadas con las concesiones que se ve obligado a hacer en su edad adulta, rezongando y a regañadientes, las exigencias del capital en aquella época se presentan con el carácter de modestia que corresponde a su estado embrionario, de gestación, en que las condiciones económicas no gravitan todavía con la suficiente fuerza y en que, por tanto, tiene que intervenir el Estado para asegurarle, con su protección, el derecho a absorber una cantidad bastante grande de trabajo excedente. Hubieron de pasar siglos hasta que el obrero "libre", al desarrollarse el régimen capitalista de producción, se prestó voluntariamente, o lo que es lo mismo, se vio obligado por las condiciones sociales a vender su primogenitura por un plato de lentejas, es decir, a vender todo el tiempo activo de su vida y hasta su propia capacidad de trabajo simplemente para poder comer. Por eso es lógico que la prolongación de la jornada de trabajo, que el capital, desde mediados del siglo XIV hasta fines del siglo XVII, procura imponer por imperio del Estado a los obreros adultos, coincida aproximadamente con el límite del tiempo de trabajo que en la segunda mitad del siglo XIX traza en algunos países el Estado a la transformación de la sangre infantil en capital. Así, por ejemplo, lo que hoy se proclama en el Estado de Massachusetts, que era hasta hace poco el Estado más libre de la República norteamericana, como tasa legal puesta al trabajo de los niños menores de 12 años, era en Inglaterra, todavía a mediados del siglo XVII, la jornada normal de trabajo de los artesanos adultos, los robustos braceros del campo y los atléticos herreros.84 masajes valencia 156 "Las clases de trabajo sujetas a la restricción se relacionaban con la elaboración de productos textiles con ayuda de la fuerza hidráulica y de vapor. Dos condiciones debía reunir un trabajo para gozar de la protección de los inspectores fabriles: aplicación de fuerza hidráulica o de vapor y elaboración de ciertas materias filamentosas que se enumeraban de un modo concreto." (Reports etc. for 31 st Oct. 1864, p. 8.) sexoanuncios.com.es Finalmente, el aumento extraordinario de fuerza productiva en las esferas de la gran industria, acompañado, como lo está, de una explotación cada vez más intensiva y extensa de la fuerza de trabajo en todas las demás ramas de la producción, permite emplear improductivamente a una parte cada vez mayor de la clase obrera, reproduciendo así, principalmente, en una escala cada vez más intensa, bajo el nombre de "clase doméstica", la categoría de los antiguos esclavos familiares: criados, doncellas, lacayos, etc. En el censo de 1861, la población total de Inglaterra y Gales ascendía a 20.066,244 personas, de ellas 9.776,259 hombres y 10.289,965 mujeres. Descontando de esta cifra todas las personas capacitadas por su edad para trabajar, las "mujeres improductivas", los muchachos y los niños, las profesiones "ideológicas", tales como el gobierno, el clero, las gentes de leyes, los militares, etc., todos aquellos cuyo oficio se reduce a vivir del trabajo ajeno en forma de rentas, intereses, etc., y, finalmente, los mendigos, los vagabundos, los criminales, etc. quedan, en números redondos, unos 8 millones de personas de ambos sexos y de todas las edades, incluyendo entre ellas a todos los capitalistas que intervienen de algún modo en la producción, el comercio, la finanza, etc. Estos 8 millones de personas se distribuyen del modo siguiente: Academialloret El trabajo transfiere al producto el valor de los medios de producción consumidos por él. Además, el valor y la masa de los medios de producción puestos en movimiento por una cantidad dada de trabajo crecen a medida que éste se hace más productivo. Así, pues, aunque la misma cantidad de trabajo transfiere siempre a sus productos la misma suma de nuevo valor, el antiguo capital transferido también a aquéllos por el trabajo crece al crecer la productividad de éste. graficas salas Del sistema colonial cristiano dice un hombre, que hace del cristianismo su profesión, W. Howitt: "Los actos de barbarie y de desalmada crueldad cometidos por las razas que se llaman cristianas contra todas las religiones y todos los pueblos del orbe que pudieron sugyugar, no encuentran precedente en ninguna época de la historia universal ni en ninguna raza, por salvaje e inculta, por despiadada y cínica que ella sea."59 La historia del régimen coloníal holandés –Y téngase en cuenta que Holanda era la nación capitalista modelo del siglo XVIII– "hace desfilar ante nosotros un cuadro insuperable de traiciones, cohechos, asesinatos e infamias."60 Nada más elocuente que el sistema de robo de hombres aplicado en la isla de Célebes, para obtener esclavos con destino a Java. Los ladrones de hombres eran convenientemente amaestrados. Los agentes principales de este trato eran el ladrón, el intérprete y el vendedor; los príncipes nativos, los vendedores principales. A los muchachos robados se les escondía en las prisiones secretas de Célebes, hasta que estuviesen ya maduros para ser embarcados con un cargamento de esclavos. En un informe oficial leemos: "Esta ciudad de Makassar, por ejemplo, está llena de prisiones secretas, a cual más espantosa, abarrotadas de infelices, víctimas de la codicia y la tiranía, cargados de cadenas, arrancados violentamente a sus familias." Para apoderarse de Malaca, los holandeses sobornaron al gobernador portugués. Este les abrió las puertas de la ciudad en 1641. Los invasores corrieron enseguida a su palacio y le asesinaron, para de este modo poder "renunciar" al pago de la suma convenida por el servicio, que eran 21,875 libras esterlinas. A todas partes les seguía la devastación y la despoblación. Banjuwangi, provincia de Java, que en 1750 contaba más de 80.000 habitantes, había quedado reducida en 1811 a 8.000. He ahí cómo se las gasta el doux commerce.(141) bares de copas en españa c) Las huestes trashumantes http://www.nightspain.com Al ampliarse el volumen de la máquina de trabajo y multiplicarse el número de herramientas con que opera simultáneamente, se hace necesario un mecanismo motor más potente, y a su vez, este mecanismo, para poder vencer y dominar su propia resistencia, exige una fuerza motriz más potente que la humana; aparte de que el hombre es un instrumento muy imperfecto de producción, cuando se trata de conseguir movimientos uniformes y continuos. Cuando el hombre sólo interviene como simple fuerza motriz, es decir, cuando su antigua herramienta ha dejado el puesto a una máquina instrumental, nada se opone a que sea sustituido también como fuerza motriz por las fuerzas naturales. De todas las grandes fuerzas motrices que nos lega el período manufacturero, la más imperfecta de todas es el caballo; por varias razones: porque los caballos no son siempre disciplinados, por su carestía y por el radio limitado de aplicación de estos animales en las fábricas.11 A pesar de todo esto, el caballo fue la fuerza motriz más extendida durante los años de infancia de la gran industria, como lo atestigua, aparte de las quejas de los agrónomos de aquella época, el hecho de que la fuerza mecánica se siga valorando hasta hoy en caballos ¿le fuerza. El viento era demasiado inconstante e incontrolable, en Inglaterra, cuna de la gran industria, el empleo de la fuerza hidráulica predominaba ya durante el período manufacturero. Ya en el siglo XVII se había intentado accionar con una sola rueda hidráulica dos torniquetes y dos molinos. Pero resultó que el enorme volumen del mecanismo de trasmisión excedía de la fuerza del agua, y ésta fue una de las causas que movieron a los mecánicos a investigar más a fondo las leyes de la fricción. Por otra parte, las alternativas de la fuerza hidráulica en los molinos que se movían por impulso mediante palancas, dirigió la atención hacia la teoría y la práctica del grado de impulsión,12 que luego había de tener una importancia tan enorme en la gran industria. De este modo, fueron desarrollándose durante el período manufacturero los primeros elementos científicos y técnicos de la gran industria. La máquina de hilar de Arkwright, llamada "Throstless", se movió desde el primer momento por agua. Sin embargo, también el empleo de la fuerza hidráulica como fuerza motriz predominante llevaba aparejadas ciertas dificultades. No podía aumentarse a voluntad ni se podía tampoco subvenir a su escasez, fallaba en ocasiones y, sobre todo, se hallaba sujeta a un sitio fijo.13 Fue la segunda máquina de vapor de Watt, la llamada máquina doble, la que introdujo el primer motor cuya fuerza motriz se engendraba en su mismo seno, alimentándola con carbón y agua y cuya potencia era controlable en un todo por el hombre; una máquina móvil, que brindaba un medio de locomoción, susceptible de ser utilizada en las ciudades y no sólo en el campo, como la rueda hidráulica, que permitía concentrar la producción en los centros urbanos en vez de dispersarla por el campo como aquélla,14 máquina universal por sus posibilidades tecnológicas de aplicación y relativamente poco supeditada en su aspecto geográfico a circunstancias de orden local. El gran genio de Watt se acredita en la especificación de la patente expedida a su favor en abril de 1784, en la que su máquina de vapor no se presenta como un invento con fines especiales, sino como un agente general de la gran industria. En esta patente se alude a empleos, algunos de los cuales, como el martillo de vapor, por ejemplo, no llegaron a aplicarse hasta más de medio siglo después. Sin embargo, su autor dudaba que la máquina de vapor pudiera llegar a aplicarse a la navegación. Fueron sus sucesores, Boulton y Watt, los que presentaron en 1851, en la exposición industrial de Londres, la gigantesca máquina de vapor para Ocean steamers. BCN piso 161 Ure, Philosopbie des Manufacturers (traducción francesa), París. 1836. t. II. pp. 39. 40. 67. 77. etc.


edit this page - what links to here? - page history - top
Last edited by (no user found called fricorio) 71 months ago
All lyrics are the properties of their original authors.

All code and intellectual property is copyright © Jevon Wright 2005.